Hei, hei!!
Ya han pasado muchos días desde que empecé a escribir este nuevo apartado llamado "ultimos dias de trabajo". Pues bien, hoy lo voy a terminar porfin después de muchos días de retraso debido a la falta de tiempo y sobretodo a la pereza...Yo le añadiría este subtítulo a esta entrada: "lo bueno siempre se hace esperar".
En los últimos días de curro en el proyecto de ecología vegetal ha habido unos pocos cambios con respecto a la rutina habitual. Por un lado el trabajo de campo se ha reducido a un sólo día debido a que lo único que nos quedaba por medir era la fenología (dispersión de semillas básicamente) y dado el avanzado estado de la estación otoñal aquí pocas plantas seguían aún activas. Por el otro lado Philipp (mi supervisor) me pidió que le ayudase con un experimento que quería hacer en el laboratorio y yo le ayudé, por supuesto. Bueno, la verdad es que la ayuda más bien se convirtió en que yo hice el trabajo sucio, pero obviamente soy consciente de que yo soy como un becario en este caso, solo que un becario voluntario. Con lo cual no me importó mucho aunque la verdad es que los dos últimos días estaba ya bastante aburrido de tener que repetir el mismo experimento mil y una veces.
El trabajo de campo, como he mencionado brevemente, consistía únicamente en observar todos los puntos de muestreo y ver en cuales de ellos la dispersión de las semillas se estaba llevando a cabo ( si es que había empezado) o si ya había terminado. Era tarea sencilla pero cansina por que teníamos que mirar todos y cada uno de los cuadraditos que hay en la zona de estudio, que son un montón. De todos modos mi compi Bine es como flash y lo hace muy rápido con lo cual lo terminábamos en menos de 3 horas. Lo último que hicimos fue recoger semillas de Dryas octopetala y Luzula sp. para estudios de germinación.
El trabajo en el laboratorio consistía básicamente en separar raíces de muestras de tierra. Tenía que usar un tamiz/cedazo para filtrar cada una de las muestras de tierra ( que eran 30 en total). El procedimiento era ir desmenuzando los trozos de tierra con la mano con cuidado y depositando la tierra sobre el tamiz. Mientras tanto, si alguna raíz quedaba suelta la retiraba a un recipiente aparte para su posterior lavado. Y lo demás era cuestión de paciencia: agitar el tamiz con cuidado para ir separando la tierra de las raíces. Tenía su complicación porque en muchos casos la tierra estaba muy húmeda y costaba separar las raíces. Además he de confesar que si hubiera que hacer de forma perfecta sería un trabajo de chinos porque es casi imposible separar los pequeños fragmentos de raíz de la tierra por varios motivos: el escaso tamaño (os recuerdo que aquí las plantas son enanas), porque en el suelo hay muchas cosas que no son raíces pero podrían parecerlo,...Bueno, el caso es que una vez conseguido separar el máximo número de raíces posibles (lo hacía a ojo porque no había otra...) tenía que mezclar el suelo para homogenizarlo y después cogía una pequeña muestra del mismo en un cuenco de porcelana. Las raíces tenía que limpiarlas con agua para eliminar, en la medida de lo posible, toda la tierra ya que ésta alteraría los resultados obtenidos. Después de secarlas un poco las metía en un sobre y listo. Y así con las 30 muestras...Os puedo decir que trabajé una media de 7 horas en el laboratorio durante las dos semanas que estuve haciendo esta tarea, para que os hagais una idea del curro que era. Si no llega a ser porque escuchaba música mientras tanto me hubiera muerto del asco porque estaba en un mini-laboratorio aislado de todo el mundo, lo cual estaba bien porque nadie me distraía. Aún y todo en los momentos de máximo aburrimiento me dedicaba a hacer figuritas con la tierra. He aquí pruebas de lo anteriormente expuesto:
Casualmente, el último día de trabajo entró un grupo de gente al laboratorio mientras yo estaba trabajando. Venían a ver una de las salas de germinación que había en el laboratorio, las cuales se ulilizan para germinación de semillas para distintos experimentos. Pues bien, resulta que una de las chicas me preguntó amablemente en inglés si podía entrar y yo le dije que sí naturalmente, lo que yo no me esperaba es que 10 segundos después se iba a poner a hablar en castellano con el resto del grupo. Sí, era ella española y los demás también. Resulta que era una chica que ha estado haciendo el doctorado aquí y justamente lo ha terminado ahora. Exponía su tésis la semana siguiente y sus amigos habían venido a verla. Todos era andaluces, de Córdoba si no recuerdo mal. Con lo cual estuvimos un rato de charleta, como os podéis imaginar. Aparte de esto me los encontré en la tienda de segunda mano uno de los días que trabajé allí. Así que aunque sea casi al final de mi estancia aquí, he conseguido encontrarme con más paisanos, que en este caso además eran colega porque todos eran biólogos (eso sí, casi todos en paro, lo cual me recordó que cuando vuelva a Spain me encontraré un desolador panorama de nuevo...).
Bueno, aparte de todo esto y en parte relacionado, llegó el esperado momento de explicar que sucedió en el encuentro musical que tuve con mis amigos el pianista y la violinista. La verdad que fue una de las tardes más interesantes de todos estos meses. Fue un encuentro improvisado puesto que ellos si habían quedado para tocar pero yo no tenía ni idea de ello. Lo mejor fue el momento en el que yo bajé las escaleras de la uni después de un largo y duro día de trabajo y empecé a escuchar una melodía que parecía provenir de un instrumento que inequívocamente no provenía de un piano. Era Astrid con su violín y a su lado estaba Bermann acompañándola al piano. Estaban tocando música clásica, una danza húngara cuyo autor no recuerdo ahora mismo. Dentro de un rato pondré un vídeo para mostraros como sonaban. Aparte de verles ensayar hicimos una canción a 3 instrumentos que no quedó del todo mal: piano (Bermann), violín (Astrid) y voz (yo). La canción supongo que la conoceréis casi todos porque es un clásico de jazz: Summertime. No tengo ni fotos ni video de este momento pero estuvo muy bien. Una vez más me dí cuenta de que desde que dejé el coro mi voz a perdido muchísima calidad, se ve que he olvidado toda la técnica vocal que aprendí en 5 años...Peor al menos no desafiné, que es lo importante.
Por último os haré un resumen de acontecimientos que han sucedido y que me parecen interesantes. Por una parte, definitivamente he dejado de trabajar en Bruktikken (la tienda de segunda mano). En total he trabajado 14 horas durante 4 días. La verdad es que ha estado muy bien y salvo el último día no han sido días de mucho curro. El último día fue un absoluto caos porque con el paso del tiempo la tienda está llena de cosas y no entra casi nada más. Esto ocurre porque hay demasiadas cosas inservibles y entran más cosas de las que salen. Por eso creo que a partir de ahora van a dedicarle un tiempo a revisar que es útil y que no para evitar acumular "basura". Además de intentar ordenar un poco aquello (cosa que no conseguí ni de lejos) llegaron una barbaridad de bolsas con cosas nuevas con lo cual me volví loco para inventariar todo lo nuevo, ordenar lo que ya había y atender a la gente al mismo tiempo. Todo esto en un mini-espacio porque me vi rodeado por bolsas en cuestión de 2 horas...pero sobreviví, que es lo importante. Me voy muy satisfecho con el trabajo realizado y contento por la experiencia vivida.
Otro suceso importante es que hace unos días me rompí un diente. Sí, dicho así suena terrible pero en realidad no es para tanto. Sólo tengo roto un pequeño fragmento de mi incisivo superior izquierdo y apenas se nota. La pregunta obvia es: ¿que leches estabas haciendo para romperte un diente? Y la respuesta es bien sencilla: fue fruto de la mala suerte y la casualidad. Ocurrió un viernes que estábamos de fiesta en uno de los edificios de la resi. Estábamos un montón de gente en la cocina-salón bailando al ritmo de la música que ponía un improvisado DJ canadiense. Todo iba genial hasta que poco antes de irnos de allí para ir a la discoteca (Huset) empezamos a saltar y hacer el tonto sobre unos sillones. La verdad es que durante los saltos no pasó nada, el problema fue que al bajar del sillón salté al suelo (de forma normal, para nada alocada) con tan mala suerte que un amigo mío que estaba por ahí se movió y quedo posicionado justo frente a mí. Tenía una botella en la mano, frente a la cual mi boca impactó de lleno. ¿Resultado?Pues un diente roto, aunque en el momento ni lo noté pero fui al baño a mirar y lo ví. Tuve muchísima suerte porque en realidad fueron mis labios los que impactaron contra la botella con lo cual amortiguaron el golpe. Sino estaríamos hablando de algo muy serio y ahora no me estaría riendo de la anécdota.
Para concluir os diré que llevo ya unos días planeando mi viaje por Noruega el cual empezará en cuanto me vaya de aquí (17 de Octubre). A día de hoy todo está ya casi planificado así que solo falta disfrutar los últimos días en Svalbard.
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