Wednesday, 23 November 2011

The inland adventure: Bodø-Trondheim-Ålesund

Este es el último capítulo sobre mi viaje por Noruega en solitario. Este último tramo antes de juntarme con mis padres ha sido el más bonito de todos, debido a la combinación de hermosos paisajes y una ciudad que me gustó mucho: Trondheim.

El desplazamiento desde Bodo hasta Trondheim fue muy largo (10 horas en tren) porque me recorrí aproximadamente un tercio de la longitud total de noruega (unos 500 km en línea recta), pero mereció la pena. El tren parecía muy antiguo y feo por fuera pero por dentro era así:




Los asientos eran tremendamente cómodos (como si fueran butacas) y había espacio de sobra hasta el asiento de delante (lo cual es de agradecer para un pataslargas como yo). Además los asientos eran reclinables con lo cual era perfecto para echarse la siesta. Aunque durante parte del viaje hice esto último, al principio me dediqué a mirar por la ventana para disfrutar del paisaje. Me compré el billete diurno a drede para poder ver algo del paisaje, porque sino lo único que hubiera echo sería dormir. Oscureció a las 4 horas de salir de Bodo (a mitad de camino más o menos) pero mereció la pena, o eso creo. Juzgad vosotros mismos:







Una vez más, al igual que en Svolvaer (Lofoten) me costó mucho encontrar el albergue. Bueno, en realidad lo que costó fue ir con la maleta hasta allí porque estaba en un alto y había que subir por calles muy empinadas. Tuve que pararme unas 4 veces antes de llegar porque me dolía el brazo y todo. El albergue era muy grande pero viejo. No era gran cosa, pero como tampoco iba a estar mucho tiempo allí me daba igual. Había gente de todos los lugares pero me llamaron la atención dos cosas: hábia un grupo de españoles y me encontré con un neozelandés que trabajaba con plantas. A los primeros les saludé en el desayuno y me contaron que iban hacia Oslo (igual que yo) pero no les volví a ver durante el resto del viaje. El neozelandés era un tipo extremadamente simpático y con el cual estuve charlando la 2ª y la 3ª noche de plantas (como no) y de un montón de cosas más. Era un señor (estaba ya en la treintena) que conocía mucho mundo porque había nacido en Alemania, pero fue a estudiar a EEUU y luego encontró trabajo en Nueva Zelanda. Cuando me lo encontré acababa de llegar a Trondheim porque le habían ofrecido un puesto en la uni, algo relacionado con biocombustibles y fotosíntesis. Solo por conocer a este tipo de personas merece la pena ir de viaje durmiendo el albergues, nunca sabes lo que puede pasar.


Vistas desde el albergue de Trondheim

Al día siguiente me fui a ver la ciudad. Es la tercera ciudad más grande de Noruega (sino me equivoco, por detrás de Oslo y Bergen) con lo cual el panorama cambió con respecto a las pequeñas ciudades que había visitado hasta ahora. Desde hacía unos días había estado mirando en la guía de viajes que había muchas cosas para ver con lo cual hice un planning bastante exhaustivo para aprovechar los 3 días a tope. Lo malo fue que nada más conseguir un folleto de informacion en la oficina de turismo vi que el museo que más ganas tenía de visitar (el de la música y el folclore) estaba cerrado durante los días que yo iba a estar allí porque sólo abrían 2 o 3 días a la semana. A su vez también descarté ir al jardín botánico porque justamente está junto al museo de música y ambos están lejos (sólo se llega en bus y tarde bastante). Pero aún quedaban muchas cosas por ver. 

La primera parada del recorrido fue la fortaleza Kristiansten, situada en un alto de la ciudad. Era mas bien pequeña pero tenía unas hermosas vistas.




Después atravesé el Gamle Bybru, que es un viejo puente sobre el río Nidelva. Hay unas hermosas vistas de Bryggen (antiguos almacenes y muelles) desde el puente.




Lo más famoso y llamativo de Trondheim es la catedral (Nidarosdomen). Antaño la ciudad se llamaba Nidaros y de ahí le viene el nombre. Me gustó mucho por dentro pero no pude sacar fotos porque estaba prohibido, así que os pongo algunas fotos de internet y algunas mías desde el exterior.

                                                   
                                         



Es como una mini Notre Dame

Es una foto de una maqueta, no es una foto real
                                          


Como se aprecia en la última imagen es un monumento que destaca mucho sobre el resto de edificios de la ciudad. Para mi gusto Nidarosdomen y el edificio principal de la UiT (universitet i Trondheim) son los dos edificios mas bellos de la ciudad. El campus universitario era muy grande (similar al de Tromsø) y su edificio principal me recordó a Hogwarts -el famoso colegio de las novelas de Harry Potter- o a las universidades británica como Oxford o Cambridge.




De todas formas, lo que más me gustó fue el colorido otoñal de la ciudad. Prueba de ello son estas fotos:









En Trondheim también fui al museo de ciencias naturales y la verdad es que me encantó tanto que lo ví durante dos tardes seguidas. Tenía una colección de animales disecados de todo el mundo hermosa y una colección de plantas tremenda (era una especie de colección de láminas con un herbario de las plantas típicas de la región de Trondelag). Como os podeis imaginar me pasé bastante rato con las plantitas. Muchas las conocía porque también las hay en España pero muchas eran nuevas para mí. Como anécdota graciosa os diré que me pasé tanto tiempo seguido viendo la colección de plantas que hasta las luces se apagaban. Me explico, el primer día mientras estaba allí de repente se apagaron las luces y lo primero que pensé fue que se habían saltado los plomos. Luego me di cuenta de que en realidad lo que pasaba era que la sala tenía un sensor en la entrada que se activaba con el movimiento, como cualquier otro, con lo cual si nadie pasaba cerca de la entrada durante 5 minutos se apagaba la luz. La cuestión es que los dos días que fui el museo estaba prácticamente vacío con lo cual estaba yo solo, prácticamente y por eso el sensor se desactivaba y me tocaba acercarme a la entrada cada 5 minutos. Fue bastante cómico, la verdad.

Una de los días pude disfrutar un hermoso atardecer desde lo más alto de Trondheim: el pirulí de la NRK (el equivalente noruego de la RTVE). Las vistas eran muy bonitas así que mereció la pena el gran paseo que tuve que dar para llegar hasta allí. Por la noche intenté ver alguna aurora boreal porque, a pesar de que es muy raro verlas tan al sur de Noruega, recientemente había habido tormentas solares que hacen que la amplitud del cinturón de auroras aumente y se puedan ver más al sur de lo normal. De hecho durante esas fechas se llegaron a ver en Bergen, que está a la misma latitud que Oslo. Pero, a pesar de intentarlo no lo conseguí. Ni esa noche ni las dos siguientes, con lo cual puedo afirmar que he fracasado en mi intento de ver auroras. Bueno, solo en parte, porque en Svalbard vi las primeras que hubo en Noviembre pero eran muy débiles y además no tengo fotos de aquello aunque si os puedo decir que se hace raro ver luces verdes en el cielo moviéndose como si de un río se tratara.







Finalmente llegó el momento de partir hacia ålesund para dar por concluido la parte en solitario del viaje, ya que allí me iba a encontrar con mis padres. La distancia que separa Trondheim de ålesund no es muy grande pero requiere tiempo porque es zona de fiordos y el terreno es muy montañoso. Me trasladé en tren y en bus. En tren tuve que ir hasta Dombås y tras esperar un rato en la estación cogí el tren que llevaba hasta Åndalsnes. Esta segunda parte del recorrido es muy famosa porque atraviesa los fiordos y el paisaje era espectacular (aunque no era tan increíble como lo describen). El tren se llama Raumabanen y es el que sale en portada si pincháis en el siguiente enlace. Por cierto, podéis leer en ese enlace que en ese recorrido fueron rodadas escenas de la 6ª entrega de Harry Potter, solo que con un tren mucho más antiguo para adecuarlo al estilo de la película. Llegué a Åndalsnes, un pueblo de 3000 habitantes en medio de los imponentes fiordos noruegos. Era un sitio muy pequeño y me lo recorrí un poco para matar el tiempo que tenía de espera. Por último me fui en bus hasta ålesund. Llegué a una parada distinta a la que estaba prevista con lo cual mis padres (que ya habían cogido el coche de alquiler) tuvieron que venir a buscarme en coche. Y después de un efusivo saludo no exento de emoción después de 3 meses de separación nos fuimos a cenar por ahí. Luego paseamos un rato para ver un poco la ciudad y nos fuimos al albergue a descansar porque al día siguiente empezaba nuestro maratón de 8 días por el sur de Noruega.



Así que ahí terminó la primera parte del viaje. Fue mi primer viaje en solitario y puedo decir que fue una buena experiencia. No tuve apenas percances y visité todo lo que quise y a mi ritmo, sin depender de nadie, lo cual se agradece. Lo único malo fue tener que cargar con una maleta de 23kg cada vez que me movía de ciudad. Pero era inevitable en este caso, que se le va a hacer…

De ahora en adelante os contaré cosas sobre los encantos del sur de Noruega (fiordos, montañas, ciudades acogedoras y la gran urbe llamada Oslo).

¡Nos veremos pronto, queridos lectores!





Hi dear blog fans!!

It's nice to be here writing for you again. In this entry I'll talk about the last stage of my lonely trip. I'll tell you everything that happened between Bodø and Ålesund. 

I'll begin talking about the long travel from Bodø to Trondheim. It took me about 10 hours by train. Despite the long hours stuck inside a train it was much more pleasant that you could imagine. I did half of the trip with daylight so I could take benefit of the light to enjoy the beautiful landscapes in the way. The seats in the train were very comfortable and were perfect for a nap.  I saw beautiful landscapes of mountains, lakes and rivers. I even saw a bit of snow.

After the long trip I reached Trondheim. It took me a while to find the youth hostel because it was on top of a hill and I was carrying a heavy suitcase of 23kg. When I went into the building I was sweating a lot due to the physical effort.

I spent the next 3 days visiting the city of Trondheim. I can say that it was one of my favourites considering the whole country. It had some special charm due to the autumn colours of trees and shrubs. I went to the cathedral of Nidaros (Nidarosdomen) and the Archbishop's Museum. I got impressed by the cathedral because it was huge compared to other norwegian religious buildings and also because it had a very interesting history: it was rebuilt after one of the most damaging fires in the city and has changed its appearance drastically since being built for the first time. I also visited the university campus of Univesitet i Trondheim. It was very big and had an old main building which reminded me of buildings of famous universities such as Oxford and Cambridge. There was an old bridge which crossed Nidelva rider and was close to the cathedral. It had outstanding views from the Brygge (old storage buildings and docks).