Bueno, por fin llegó el esperado momento: ya estoy en Svalbard!!Suena menos convincente de lo que realmente es, eso os lo aseguro.
Aunque suene a tópico, el primer sentimiento que me vino ayer a la mente cuando me tumbé en mi nueva cama fue: ¿que hago yo en su sitio como este?Después de un rato me dije: bueno, al menos si te pasa algo y te mueres aquí habrás venido a morir a un sitio muy digno (y tranquilo).
Bromas aparte, os contaré alguna que otra anécdota del viaje porque ninguna fue muy llamativa pero si que las hubo curiosas:
En el primer vuelo (Bilbao-Muenchen) se dió un hecho muy simbólico y totalmente casual que consistió en que nada más despegar lo primero que vi fue el Campus de Leioa, lugar donde como muchos sabreis he estado estudiando los últimos 5 años. Me quedé mirando y pensando "au revoir Leioa!" y nada más ver la facultad de ciencias hizo aparición un nubarrón enorme que lo tapó todo. Es una gran manera de simbolizar el fin de una etapa y el inicio de otra nueva que está llena de incertidumbre (nubarrones). El vuelo fue muy cómodo y además nos dieron un exquisito "quiche lorraine" (pastel caliente de verduras). Por último decir que el avión aterrizó simultáneamente con un avión que volaba en paralelo a nosotros (este aterrizó en una pista contigua), una imagen poco usual y curiosa cuando menos.

En el vuelo entre Muenchen y Oslo ya empecé a darme cuenta de que me iba realmente lejos y además contribuyó el hecho de que me encontrase totalmente rodeado por noruegos, americanos y alemanes. Aún y todo habia 3 niños rubios idénticos entre sí de lo que hubiera dicho sin dudarlo que eran suecos o noruegos PERO RESULTA QUE ERAN CATALANES!!cosas de la vida...seguro que su madre era nórdica...

Aunque en la foto no se aprecie el aeropuerto de Oslo era una mezcla entre sobriedad, tranquilidad y elegancia. Es un aeropuerto no muy grande, con escaso bullicio y construido en gran parte con madera (hasta las puertas de embarque) lo cual me llamó un poco la atención aunque es muy típico de los nórdicos. Aparte del aspecto del aeropuerto hubo un par de anécdotas: la primera fue que un anciano se coló descarada y estrepitósamente en la cola de facturación de la SAS y se llevó mi maleta por delante con el carro de su maleta. Al parecer se retrasó y se le acababa el tiempo para facturar su vuelo. Yo me lo tomé a cachondeo y la gente de al rededor se reía (que remedio). A todo esto el hombre iba acompañado de su mujer que le estaba gritando en noruego algo así como: a donde vas loco!!!Por otro lado la gran anécdota fue que una vez pasar el control de la poli no encontraba mi puerta de embarque. Al principio pensé que era cosa mía y que ya aparecería, pero según iba andando me dí cuenta de que no iba bien porque mi puerta era la 50 y estaba llendo hacia la puerta 1. Lo gracioso es que la primera puerta que aparecia tras el control era la 37. Y os preguntareis, ¿dónde estaba la dichosa puerta?Pues en el lugar menos esperado. Es decir, si tu vas a ir a Svalbard, sabiendo que pertenece a Noruega lo lógico es que vayas a las puertas de vuelos nacionales PERO NO, en este caso no se aún porque mi puerta estaba al final del aeropuerto y estaba dentro de la zona Utland (zona internacional). Bueno, total que después de volverme loco por ahí pateándome TODO el aeropuerto al final la encontré y lo gracioso fue escuchar un mensaje por megafonía que decía "les recordamos a todos los pasajeros que la puerta de embarque para Svalbard se encuentra en la zona internacional"...un poco tarde para avisar no??pero afortunadamente fuí previsor y llegué media justo a la hora que empezaba el embarque así que NO PROBLEM!!
Por último EL VIAJE. Había llegado el momento que llevaba mucho tiempo esperando y confiaba en que fuera el momento decisivo para darme cuenta de que me dirigía a un lugar casi extraterrestre, de otro planeta. Me eché la siesta después de degustar el delicioso té que nos dieron y nada más despertarme vi que la gente estaba inquieta. Efectivamente el motivo era el que yo sospechaba, como dirían en las pelis de piratas "tierra a la vista!!". Se comenzó a ver un fragmento de tierra que terminaba en una montaña y que derivaba en un glaciar inmenso de color totalmente blanco: eso era Svalbard!!Comencé a sacar fotos como loco y no se me quitó la emoción hasta que aterricé en el aeropuerto. Saqué incluso vídeos del momento porque de verdad que era espectacular. Tuve la suerte de que fuese un día soleado y eso permitió unas vistas de lujo. Para ver toda la secuencia fotográfica podéis consultar mi galería de fotos de Picasa (https://picasaweb.google.com/108365573913325034633/Svalbard#), os lo recomiendo porque es un paisaje similar al Himalaya sólo que se trata de islas en medio del Océano Ártico.


Bueno, os dejo que mañana me toca aprender a disparar con un rifle y tengo que madrugar. Más noticias próximamente!!