Thursday, 10 November 2011

The inland adventure:Svalbard-Tromso-Lofoten

Muy buenas!!

A partir de ahora os contaré mis aventuras a lo largo y ancho de Noruega. He atravesado gran parte del país y he podido disfrutar de paisajes muy variados y hermosos.

Durante el primer tramo del viaje me desplacé hasta Tromso en avión. Como creo haber mencionado fue un viaje bastante duro psicológicamente porque ahí fue donde empecé a darme cuenta de que estaba dejando atrás a un montón de amigos. Bueno, la cuestión es que nada más llegar tuve un cálido recibimiento por parte de Xabi ( un amigo de mi amigo Sergio, el culpable de que yo me fuera a Svalbard). Xabi está haciendo un máster en biología allí (casualmente relacionado con plantas). Él y su novia me acogieron en su casa las 3 noches que pasé allí.  Me trataron como a un rey así que aprovecho para agradecerles su hospitalidad una vez más.

Tromso es una ciudad pequeñita situada fundamentalmente en una isla, la cual está unida a otro lugares por puentes y túneles. Todo ello está rodeado por fiordos, lo cual le da un encanto especial al lugar. Lo primero que vi fue el funicuar y allí disfruté de las vistas de la ciudad desde las montañas. Tras deleitarme sacando fotos al paisaje me percaté de que había árboles. Parece una tontería pero si estuviérais en mi lugar también os parecería llamativo después de llevar 3 meses sin ver uno solo. 




Otra diferencia importante era la temperatura, que pasó de -10 (-15)ºC en Svalbard a casi +8ºC en Tromso porque aunque sea una de las ciudades más al norte del mundo está a casi 1000km al sur de Svalbard.

Esta ciudad es conocida por tener el Burger King y la catedral más al norte del mundo. Pero también es conocida porque de aquí partieron en sus respectivas expediciones a los polos dos famosos exploradores llamados Amundsen y Nansen.  En el caso de la expedición de Nansen con el Fram (un barco de características muy particulares, del que os hablaré más adelante) no sólo partió desde aquí, sino que el barco finalizó su viaje en esta misma ciudad.  Pero como he dicho ya os daré la chapa sobre este tema en otra ocasión.

Intentando unir esta historia a la de Svalbard os puedo contar que la universidad de Longyearbyen en realidad no es más que una sede de la universidad de Tromso. Dicha universidad fue fundada en 1972, por tanto, es muy reciente aunque la sede en Svalbard lo es más. Otra cosa que me recordó a Svalbard era la sede central del Instituto Polar Internacional, organización que financia la mayoría de las investigaciones en Svalbard.  Asociado  a esta organización está el museo Polaria, en el cual se exhiben exposiones relacionadas con el ámbito ártico destacando entre todas la fauna y la flora. Lo más destacable del museo son la exhibición de focas (breve espectáculo que realizan de cara a los turistas mientras alimentan a la focas) y el vídeo sobre SVALBARD!!si, es cierto, tenía aún mucho mono de Svalbard y necesitaba deleitarme con sus hermosos paisajes una vez más. A decir verdad, de todo lo que vi en el video solo una pequeña parte me resultaba conocida porque como sabéis el archipiélago es de un tamaño enorme y yo tan solo estuve en la capital. Aún y todo me emocioné con algunas imágenes, como es lógico.  La exibición de focas fue muy entretenida también. Cabe añadir que no es como un zoo, porque esas focas no están ahí para el deleite de los turistas sino que las tienen allí para estudios científicos (de echo había un poster en una de las paredes que hacía alusión a un estudio etológico reciente) y aprovechan la circunstancia para mostrarlas al público.

Otra de las cosas que hice fue pasear por el centro de Tromso, actividad obligada en todas las ciudades cuando vas de turista. De esa forma fui capaz de captar un poco el ambiente universitario del que presume la ciudad, aunque no salí de fiesta, pero tampoco me hizo falta. Durante los paseos tuve la suerte de contar con dos guías oficiales de la ciudad, que no eran otros que mis hospedadores. Así que me contaron historietas y curiosidades varias sobre la ciudad, lo cual estuvo genial. 







Tras dos días  paseando y viendo museos llegó el momento de recoger la maleta y poner rumbo a las islas Lofoten. Para ello mi plan era ir en el Hurtigruten, un barco que recorre toda la costa noruega desde Bergen hasta Kirkenes (al este del cabo norte). Había comprado el billete con antelación y todo, PERO surgió un imprevisto: por motivos de mantenimiento el barco se iba a detener en Harstad (que está a mitad de camino) durante varias horas y después no pasaría por Lofoten para recuperar el tiempo perdido. Esto significaba que o bien cancelaba el viaje o lo retrasaba al día siguiente. Pero luego caí en la cuenta de que también existía una tercera opción que era ir en bus desde Harstad hasta Svolvaer (capital de Lofoten donde tenía alojamiento). Al final opté por esa última opción. Total, que me fui hacia las 12 y pico de la noche al puerto con intención de subirme a bordo del Midnatsol, que es uno de los barcos más modernos de la flota de Hurtigruten. Llegó con retraso pero llegó. Hacía un tiempo de perros en la calle así que intenté entrar lo antes posible para no calarme por el camino.


Nada más entrar ya me di cuenta de que se trataba de un auténtico barco de lujo. El hall más bien parecía la recepción de un hotel de 5 estrellas, con la estética muy cuidada y todo muy elegante.  La recepcionista era muy simpática y atenta. Me explicó que debido a que yo tenía previsto ir a las Lofoten y el barco no iba a pasar por ellas, la compañía me invitaba a que participase en una visita turística guiada durante la mañana siguiente por la región de Harstad. Después de eso me fui a mi cabina para ver como era el lugar donde pasaría la noche y la verdad es que me sorprendió mucho. Tenía ventana al exterior aunque no era útil porque era de noche y no se veía casi nada. Por lo demás era demasiado espaciosa para una sola persona, estába pensada más bien para 2 personas. La moqueta era una monada porque había frailecillos en ella.


A pesar de ser muy tarde y de que al día tenía que madrugar un poco, me aventuré a la cubierta exterior para poder presenciar la salida del barco del puerto. Lo único que vi fue oscuridad y las luces de la ciudad porque el barco tardó una eternidad. Mientras entré de nuevo al barco y me recorrí pasillo y pisos diversos para ver que cosas tenía el barco. Había un par de restaurantes (cerrados a esas horas, por supuesto), una sala de baile con un piano (¡¡como no!!) y una cubierta en el ultimo piso con saunas y espacio para tomar el sol (aunque el tiempo que hacía invitaba mas a meterse dentro del barco que a estar alli).





Tras dormir unas pocas horas me levanté con el sonido de la megafonía que anunciaba que el barco atracaría en Harstad en una hora. La verdad es que ni me enteré de que estaba en un barco porque no se balanceaba mucho. Después de un desayuno en la cafetería ya estaba listo para la visita turística por los alrededores de Harstad. Resultó que yo era el más joven de todos los presentes en aquel barco, al menos de los que yo vi. Al salir del barco nos estaban esperando varios buses. En algunos la guía era en inglés, en otros en alemán y en otros en noruego. Yo me dirigí a uno de los buses en ingles y resultó que elegí de maravilla porque el bus estaba medio vacío, era casi de lujo por dentro y encima el guía era un cachondo. Era un guía casi jubilado que nos contaba batallitas de su juventud, anécdotas varias, datos de carácter económico de cada población, costumbres, etc. Vimos muchas cosas, pero la mayoría desde el bus porque llovía muchísimo -el guía nos dijo que no llovía tanto desde hacía varios años-. Nos enseñaron la ciudad, fuimos a ver la iglesia de piedra de la Baja Edad Media más septentrional del mundo (donde hubo una misa en 3 idiomas...), fuimos a un lugar donde hay unas vistas preciosas de las islas y donde muchos enamorados se suelen sacar fotos, también nos dieron un aperitivo en una antigua granja rehabilitada como casa rural (que tenía hasta campo de golf) y por último, lo más espectacular y más inesperado: los cañones de guerra más grandes del mundo. Estuvimos en un lugar llamado Trondenes, donde los nazis construyeron una fortificación en la cual hay unos cañones gigantes que protegían la costa noruega de ataques enemigos durante la segunda guerra mundial. Son unos cañones de un diámetro de 40,6 cm (un poco más grande que el diámetro de la puerta de una lavadora, para que os hagais una idea). Eran 4 cañones y el más grande de todos se llamaba Adolf, imaginad de donde le viene el nombre...No recuerdo de memoria cual era el alcance de los proyectiles (que por cierto, pesaban alrededor de 1000 kg)  pero creo recordar que estaba entre los 60 y los 80 km. Lo más llamativo no era el alcance, que también, sino que recorrían esa distancia en unos 4 minutos. Esto quiere decir que salían despedidos a una velocidad superior a los 1000km/h. Imaginaos el estruendo y el retroceso que tendrían esos megacañones...Se necesitaban unos 10 hombres por cañón para cargar munición, apuntar al objetivo y disparar. El problema es que al disparar a tanta distancia la precisión de disparo debía ser máxima porque un milímetro de desviación en la boca del cañón podía suponer muchos metros de desviación a la hora de impactar contra el objetivo, lo cual podía hacer fallar el disparo. Por último visitamos el museo etnográfico de la región.








Como podeis ver, fue una excursión muy variada e interesante. El caso es que hacia las 2 y media de la tarde llegamos al puerto de nuevo y me tocó subir al barco a por la maleta para irme luego a la estación de autobuses. Tardé 2 minutos en llegar allí porque estaba al lado, literalmente. Tuve que coger un par de buses para llegar a Svolvaer y fue toda una odisea porque estaba cayendo el diluvio universal y porque era de noche. Entre el primer y el segundo bus tuve que parar en una estación de servicio en medio de la nada y tras esperar un buen rato e incluso llegar a pensar que me había equivocado de parada, apareció el bus que me llevó a mi destino final. Menos mal que era un bus cómodo porque estaba muy cansado y aproveché para dormir durante las casi 3 horas de trayecto. Al llegar puse en funcionamiento mi sistema GPS interno (el cual, como os iréis dando cuenta es muy eficaz y ha ido mejorando hasta llegar a la versión 3.0). Partí de la parada de bus e intenté recordar dónde estaba el albergue al que debía ir. Era tarea muy complicada porque a pesar de tratarse de una ciudad pequeña al ser completamente de noche y no haber apenas gente por las calles para preguntar, tuve que guiarme por mi instinto. Otra dificultad añadida era que el lugar donde iba estaba en una isla que requería cruzar un puente para llegar a ella y el caso es que había varios puentes...Al final, después de casi media hora de tirar de la maleta, totalmente sudado y calado por la lluvia llegué al lugar donde se supone que estaba el albergue. Pero aquí no acabó todo, porque cualquiera de los edificios podían ser el sitio que buscaba. Tuve que mirar el número de la casa en cada uno de ellos y al final, arriba del todo estaba el albergue. Para más inri allí no había nadie. Dejé todo en la entrada y me recorrí toda la casa. 


Era un edificio muy chulo: cocina gigante, un salón muy amplio, pocas habitaciones pero muy monas (estaban abiertas todas) Y un par de salas gigantes destinadas a pintar. Si, habéis escuchado bien, pintar. Todo viene de que el nombre del lugar era Kunstnerhuset que significa casa de artistas en noruego. Resulta que es un lugar al que acuden muchos pintores y artistas de todo tipo para inspirarse con los maravillosos paisajes. Esas salas estaban equipadas con mesas grandes, caballetes y ventanas panorámicas para abarcar todo el paisaje. A los 15 minutos de llegar yo apareció una señora que obviamente era la dueña del lugar. Aunque yo le había avisado con tiempo de que llegaría a aquella hora y ella me prometió que estaría para recibirme, casualmente había visto que el Hurtigruten no llegaba ese día y se había pensado que no yo llegaría al día siguiente. Por tanto, pasaba por allí por casualidad porque iba a su casa, que estaba en el edificio contiguo y venía tranquilamente de hacer la compra. Tras una breve introducción le pagué y me dió a elegir habitación. Además pasó algo que hizo que sintiera miedo y alegría a la vez: yo iba a ser el único huésped esas 3 noches. Por un lado da miedo estar solo en una casa tan grande pero por otro es un lujo tener una casa de dos plantas para ti solito y sin nadie que te moleste. 











Bueno, aquí lo dejo. Lo sé, os dejo con la miel en los labios...¿que pasó esas 3 noches?¿me encontré al fantasma de Svolvaer por los pasillos?Pues tendréis que esperar un poquito para saberlo.

Un saludo!!







Hei!

I'm back home and a long time has gone by since I last wrote something in this blog so it's time to do it now. I'll write about my whole trip through Norway but as loads of interesting things have happened those days I'll divide the trip in stages.

The first stage is about how I left Svalbard and how I arrived to Lofoten through Tromso. 

I stayed in Tromso for 3 nights in the house of a friend, who is biologist too. I didn't like the city as much as I had expected but I think that it's due to the high expectations. Anyway it's a nice small city. The city centre is in an island in the middle of the fjords. The university is located in another side of the island, next to a ski-jumping site. The university is much bigger than you could expect for such a small city. I also visited the botanic garden and the rock exhibition. Both were very interesting but as you already know about my tenderness for plants, you can guess that I spent most of the time in the botanisk hage (a wink for norsk language). 







I also visited the cable-car to go up in the mountains and enjoyed the panoramic view. This is the result:






As an anecdote I can tell you that this city is known for having the world's northernmost cathedral and the northernmost Burger King!!It's anecdotic but that's it's always interesting to know. Apart from these anecdotes, there is a fact for which Tromso is very well know in the whole world (at least for people curious about the discoveries of the first explorers of remote places in the world). In this city Roald Amundsen and Fridtjof Nansen (two norwegian heroes of the recent past) started their expeditions to both north and south poles aboard the Fram ship.

Another nice place I visited was Polaria Museum. It's a museum about polar stuff. The most remarkable thing about it is the seal exhibition. There were 4 seals and two of them were bearded seals (Erignathus barbatus), which are not common at all (except for Svalbard, of course). Apart from this, there were exhibitions about Aurora Borealis (northernlights), an aquarium, a ship rider simulator (really cool) and a panoramic screen were a film of (guess what) SVALBARD was shown...this last moment was specially emotional for me, you can guess why.




The rest of the my stay in Tromso consisted in walking around the centre and chating with my friends in spanish, which was an awesome awesome considering the fact that I had spent almost 3 months without using it. Ooouuuu!!I almost forgot it...I saw the factory where a very norwegian beer is manufactured: MACK. And the funny thing was that the British Consulate is in the same building...



The afternoon of the 19th was supossed to be calm but an unexpected event event happened and my travel plan was involved in it. I received an email from Hurtigruten Company saying that the Midnatsol ship had to stop in Harstad due to maintenance works. That unfortunately meant that my trip aboard the Midnatsol was cancelled. I had 3 options: cancelling the trip and ask for refund of the price, postpone the trip to the next day or go to Harstad by ship and they take a couple of buses until Svolvaer, my final destination. I chose the last one because I wanted to stay in the Lofoten as much as I could. So in the night I went to the harbour to take the Hurtigruten at about 01.00h. It arrived late so I had to wait, which was very unpleasant  due to the strong wind. When I finally got into the ship I realized that it was like a 5 star hotel. Everything was luxury and elegance, even the reception. The receptionist told me that the company had organized an extraordinary excursion for the passengers due to the inconveniences caused by the change in the schedule. 






The excursion of the next morning was awesome. We visited almost the whole region of Harstad, at least the most important places. We went to the northernmost stone cathedral which was built in the Late Stone Age. A sightseing through the city of Harstad was also organized, but we stayed in the coach for most of the time due to the bad weather outside (heavy rain and strong winds). We also went to an old farm which was restored and was half restaurant half museum. The cool thing is that they gave us a snack there. We had a sightseing of the landscape from the couch while we were driven to Trondenes. The aim of the visit to Trondenes was the fortification built by the germans during WW2. There are four canyons which are the biggest ever built in the world. One of them is named Adolf (guess why...) and it has a caliber of 40,6 mm which is insane. Around 10 men were needed to operate each canyon, so you can have an overall idea of how big they are. Appart from these, ammunition, all kind of guns, a barrack and many other things were shown in the war museum.








After the extraordinary excursion I went to the bus station of Harstad and took two buses to go to Svolvaer, the capital of Lofoten. It took me a while finding the hostel were I was staying but it was a wonderful place and it was all for me because it was empty that week.

Well, that's pretty much it. I will continue this story soon. 


Cheers folks!!

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